Pensamos que para meditar hay que adoptar una postura perfecta:
- Piernas cruzadas como un monje budista.
- Espalda recta como una estatua.
- CERO movimiento.
Pero te cuento un secreto: la postura ideal es la que te permite estar cómoda, estable y presente. No es un examen de flexibilidad ni una competencia de inmovilidad.
Por eso hoy quiero mostrarte algunas posturas simples y accesibles que podés usar para meditar, ya sea que estés en casa, en la oficina o en cualquier espacio tranquilo.
1. La postura fácil (o postura de piernas cruzadas)
Es una de las más conocidas, pero también una de las más malentendidas.
No necesitás forzar las piernas ni mantenerte en una posición rígida.
Lo importante acá es:
- Espalda erguida, pero no tensa. Imaginá que alguien te sostiene suavemente desde la coronilla.
- Piernas cruzadas de forma natural, sin dolor. Puede estar una pierna delante de la otra.
- Manos apoyadas en las piernas, donde te sea más cómodo.
Esta postura funciona muy bien si te resulta familiar sentarte así y no genera tensión.
Si no es tu caso… no pasa nada. Hay muchas otras opciones igual de válidas. 😉

En este video te explico mejor cómo adoptar esta postura.
2. Banquito de meditación
Los banquitos de meditación son una opción maravillosa para quienes sienten incomodidad en las rodillas o en la espalda cuando se sientan en el piso.
¿Por qué funcionan tan bien?
- La pelvis descansa sobre el banquito, lo que permite liberar tensión en la zona lumbar.
- Las rodillas no cargan peso, lo que evita molestias y entumecimiento.
- La postura invita naturalmente a mantener una espalda recta y estable, sin esfuerzo.
Si nunca probaste esta postura, dale una oportunidad: para muchas personas, cambia completamente la experiencia.

En este video te explico mejor cómo adoptar esta postura.
3. Sentarse en una silla (sí, ¡es perfectamente válido!)
Esta es la postura más accesible y absolutamente legítima para meditar.
No hay nada “menos espiritual” en usar una silla. De hecho, es la postura que recomiendo cuando estamos empezando o cuando el cuerpo pide apoyo.
Puntos importantes:
- Los pies apoyados en el suelo, para sentir estabilidad.
- La espalda recta, separada del respaldo si es posible (pero si necesitás apoyo, usalo).
- Las manos descansando en las piernas.
- Hombros suaves, mandíbula relajada.
Si tenés días de cansancio, dolor o poca energía, meditar en una silla puede ser incluso la opción más amable.

En este video te explico mejor cómo adoptar esta postura.
Entonces… ¿cuál es la postura correcta?
La que puedas sostener con comodidad, dignidad y presencia.
Eso es todo.
Tu cuerpo no tiene que parecerse a nada. Tiene que sentirse disponible.
Y si la postura que “deberías” usar no te funciona… cambiás.
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